Creo que a nadie, normalmente, le gusta la guerra o la violencia. Ello está fuera de discusión.
Sin embargo, existe algo que me llama poderosamente la atención. La cobertura de la mayoría de medios de comunicación en el mundo pone énfasis en resaltar una crisis humanitaria que tiene un sólo culpable: Israel.
No pretendo en este post tocar los orígenes del problema palestino - israelí, pero si me gustaría poner las cosas en su lugar. Acá no hay buenos ni malos, existen dos grupos enfrentados que tienen responsabilidad en lo que acontece. Leí un artículo al respecto, hace unos días, escrito en el portal GEES, un think tank español, el artículo tenía el siguiente titular: "Si quieres la guerra, no llores cuando tu enemigo se defiende". Me pareció un excelente titular y me ayudó a reflexionar sobre ciertas cosas que percibimos en diversas sociedades.
Uno: Siempre se hace alusión al poder del armamento israelí y se minimiza las "piedras" de los palestinos. Una piedra no mata dicen muchos, arrojar piedras no es tan grave.
Dos: Siempre se hace mención al poder adquisitivo del judío. Como si ganar dinero, desarrollarse, crecer, sería algo terrible. En las sociedades latinoamericanas siempre se critica al rico, es un pecado ser rico, pero ser pobre es lo mejor para el político populista. Hay que ser tolerantes con los pobres y no se debe tener contemplaciones con los de arriba. ¿No sería mejor enseñar a la gente a incrementar sus ingresos, en base al trabajo, al estudio, al esfuerzo y no gracias a una dádiva?. Esta forma de pensar lo aplicamos cuando observamos el problema palestino - israelí, nos identificamos con el "indefenso".
Admiro el progreso de Israel, sin embargo creo que la forma como ellos defienden su causa no es la adecuada y pienso también que los palestinos no deben permitir que grupos como HAMAS los representen. Ojo celebrar muertes al estilo de HAMAS me parece un espectáculo penoso. Ambos grupos son responsables, ni más ni menos. INTOLERANCIA ES LA PALABRA.
Saludos Cordiales
Pedro Iván Córdova Piscoya
lunes, 5 de enero de 2009
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