Es muy normal en nuestras sociedades latinoamericanas asociar el éxito, la riqueza con la suerte. Hay una cultura de criticar al rico, al empresario. ¿Alguna vez se preguntó, que pasaría si no invirtieran en América Latina las diversas transnacionales españolas, norteamericanas, canadienses, finlandesas, etc? ¿Estaríamos realmente mejor?.
Los grandes países no se convierten en exitosos por el azar, todo demanda tesón, orden, respeto por parte de los gobernantes y sus respectivos ciudadanos. Países como Nueva Zelanda, Noruega o Islandia han alcanzado la prosperidad y están a la vanguardia en el escenario mundial con una fórmula, que en diversos lugares, cuesta aprender. Muchos creemos que el capitalismo, el libre mercado de por si es la panacea para curar los males de la sociedad, sin añadir al referido sistema económico, un orden, un respeto a las instituciones del Estado, una educación de alto nivel que fomente una mano de obra calificada, una simplificación administrativa, etc. Es fácil decir el capitalismo, el libre mercado no funciona, pero las cosas no marchan con varita mágica. Lo cierto es que los tres países señalados líneas arriba lideran el primer mundo con economías de libre mercado, con gobiernos estables y sobre todo con sociedades más homogéneas, sin esas brechas entre pobres y ricos que es tan común en América Latina.
El último informe sobre desarrollo humano 2007/2008 elaborado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) coloca a Islandia en el primer lugar a nivel mundial, en el segundo y tercer lugar están Noruega y Australia, respectivamente. Cabe precisar que entre los 15 primeros están todos los países escandinavos (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca). El índice sobre desarrollo humano mide los resultados en términos de esperanza de vida, logros educacionales e ingresos reales.
Nueva Zelanda (País que forma parte de Oceanía) lidera el ranking global 2007 denominado "Democracia, Mercado y Transparencia" confeccionado por CADAL (Centro para la Apertura y el desarrollo de América Latina) en base a datos proporcionados por las publicaciones: Freedom of the Word, de Freedom House, Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International, el Índice de Libertad Económica de Heritage Foundation y el Wall Street Journal.
Nueva Zelanda es una democracia parlamentaria donde el gobierno es muy respetuoso de las libertades de asociación y reunión , por ejemplo, no ven fantasmas donde no hay. Nueva Zelanda es una economía competitiva , con una tasa de desempleo muy baja. El libre mercado asociado a otras acciones si resulta.
Conclusión: El éxito no es casualidad, hay que observar realidades más cercanas como la chilena, que se edificó por algo más que suerte. Aprendamos de los buenos ejemplos y no de seudos "caudillos" como los que proliferan en la región y que encuentran en la ignorancia el caldo de cultivo para insertar ideologías tan graciosas como el socialismo del siglo 21 o la nueva geometría del poder.
Saludos Cordiales
Pedro Iván Martín Córdova Piscoya
2 comentarios:
Es cierto, la inversiòn extranjera que respeta las normas internas del paìs y el clima òptimo jurìdico y polìtico del mismo son elementos esecenciales para que una naciòn progrese sustancialmente, pues, la buena inversiòn extranjera generarà puestos de trabajo, ademàs de una evoluciòn en aspectos tecnològicos y de competitividad interna.
Por ejemplo, en la ediciòn dominical de El Comercio (09 de diciembre del presente) hay un informe sobre FINLANDIA, que señala que dicho país ha evolucionado enormemente en niveles de vida de sus habitantes, en temas de educaciòn y aspectos laborales. Es una naciòn ejemplo, como tambièn lo es Nueva Zelanda.
Todo esto gracias a la buena inversiòn y al respeto de "las normas de juego", tanto de los inversionistas como del Estado promotor e impulsor.
JAIME CHAU
Felicitaciones!!!
Tu blog alienta la discusión de temas relevantes en lo que a política internacional se refiere. Estaré atenta a tus comentarios y/o análisis que incentivan un saludable intercambio de ideas,
saludos
Luli
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